jueves, 17 de julio de 2014

La edad de los milagros, Karen Thompson Walker

Este libro trata de que la tierra comienza a dejar de girar, la rotación se vuelve más lenta cada día, si: es una distopía. Amo las distopías. En este caso le agregamos un ingrediente aún más tentador al libro: la protagonista no tiene los típicos 16, 17 o 18 años, tiene 11. Esto le da un toque especial al libro, ya que por más madura que sea, Julia es una niña que no logra dimensionar la magnitud de los hechos. Este libro es muy “realista”, en el sentido de que si el mundo dejara de rotar, realmente sucederían los acontecimientos que ocurren en el libro. Es un libro atrapante y divertido, con los pensamientos profundos de Julia como apoyo, es una lectura rápida. Los personajes están bien construidos, la historia es novedosa, el final es buenísimo (probablemente no a muchos les guste pero a mí me agrado) y la realidad y la ficción se entrelazan a menudo. el final no es .ara nada fantasioso y nos deja conmovidos. lo recomiendo definitivamente 
<< NO había imágenes que mostrar en televisión. No había heridos. No había muertos. Al principio fue una catástrofe casi invisible>>
 
La que habla es Julia. Tiene once años y hasta hace muy poco tiempo solo nos habría contado cosas del colegio, de sus padres, de la complicidad con su única amiga, de ese chico,  Seth, que le provoca un hormigueo especial... Pero hoy tiene algo diferente que decirnos. Hoy, ella y su familia se han despertado con una alarmante noticia: la rotación de la Tierra de pronto se ha ralentizado, y los días han empezado a alargarse. Pronto los relojes no servirán de nada. El mundo está cambiando, y aunque ni ella ni nadie saben lo que va a pasar a partir de ahora, todos intuyen que el futuro será distinto. Extraño. Perturbador. Aceptar la realidad y aferrarse a la vida, tal cual Julia la conoce, es la única manera de sobrevivir. 
 
A través de la voz inocente de una niña que lucha por su felicidad, Karen Thompson consigue sumergirnos en ese presente sin futuro, inquietante y extrañamente cotidiano, y nos hace cómplices de sus anhelos y de sus miedos, de sus preguntas y de sus esperanzas.
 

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